Denise Behrens Cervoni MS SLP CCC *
Todo niño que hable normalmente o con interrupciones en su habla, posee características únicas de personalidad, carácter o temperamento e interactúa con los demás y con las situaciones del medio ambiente de una manera original y de forma dinámica.
Las interrupciones que caracterizan la conducta de comunicación de algunos niños también van a variar dependiendo de las situaciones en las que está involucrado, el medio ambiente, sus actitudes emocionales, su lenguaje y vocabulario, entre otras.
La palabra “fluidez” es usada originalmente para referirse a una persona que al hablar otro idioma se desenvuelve bien, así, por ejemplo, se dice que esa persona “habla inglés fluido, fácilmente, con un acento adecuado”. De las personas que tartamudean se dicen que no son “fluidos” o que tienen “disfluencias”, y aunque esta palabra significa lo ya expresado, al referirnos a la patología del habla, “TARTAMUDEZ”, el hablante sabe lo que va a decir y como pronunciar la palabra, pero presenta dificultades para decirla fácilmente o en el tiempo esperado por el interlocutor.
Los padres se alarman cuando un niño empieza a presentar interrupciones o disfluencias en su habla y expresan que su hijo está tartamudeando. Sin embargo, está descrito que el 75% al 80% de los niños que presentan disfluencias entre los 2 y 3 años, se recuperan espontáneamente (Sheehan y Martyn, 1970). El otro 20% – 25% empiezan a luchar por producir las palabras y terminan tartamudeando. Para estos niños las disfluencias no terminan formando parte del desarrollo normal del habla y del lenguaje o de la llamada “tartamudez evolutiva”.
Aunque las “repeticiones” en los niños pequeños pueden ser consideradas normales, cuando estas empiezan a aumentar en su frecuencia de aparición, no deben ser tomadas como típicas en el habla diaria del niño. Si este aumento de las disfluencias va acompañado de movimientos asociados de la cara o del cuerpo para tratar de decir la palabra, esto se considera un signo de alerta que amerita la evaluación de un “logopeda/patólogo del habla/terapista del lenguaje especializado”.
ALGUNAS ESTRATEGIAS DE ESTIMULACIÓN PARA LOS PADRES, ABUELOS Y ADULTOS SIGNIFICANTES
Cuando los niños presentan “disfluencias” o están “tartamudeando”, los adultos pueden implementar una serie de estrategias para estimular a los niños a establecer una comunicación efectiva y sentirse felices de hacerlo!
VELOCIDAD DEL HABLA
Usualmente los niños tienden a hablar rápido para mantener el ritmo de los adultos. Cuando ellos se apuran, especialmente si están entre 2 y 4 años, ellos pueden repetir, dudar o hacer pausas porque su lengua, labios y mandíbulas simplemente no pueden moverse tan rápido. En esta edad se están desarrollando sus habilidades de coordinación entre la respiración, la producción de la voz y la de los sonidos.
Los adultos podemos modelar un habla más lenta.
Podemos ayudarlos diciéndoles “Tengo tiempo para oírte”. Sin embargo, no debemos decirle “habla más despacio, tomate tú tiempo, respira antes de hablar”, ya que este tipo de afirmación le da al niño la idea de que él está haciendo algo mal cuando habla y que él debe tratar de no hablar en la forma en la que lo está haciendo ahora. En este intento de no hacer “algo malo” sus músculos pueden volverse rígidos y las disfluencias pueden aumentar.
NO CORREGIR… REPETIR
Las disfluencias pueden disminuir si hacemos “eco” de lo que el niño dice. Podemos repetir parte de la frase o la frase completa en forma fluida, en una velocidad y tiempo normal, y dentro del contexto de lo que se está hablando. No es tan divertido repetir todo lo que el niño dice y no es la mejor manera de “conversar” con él, así que debemos dosificar esta estrategia. Lo más importante es hacerle saber que comprendimos lo que nos dijo y que nos estamos comunicando. Todos pensamos que lo que decimos es importante. Esto no es diferente en los niños. Ellos disfrutan cuando saben que los oímos y que su mensaje está llegando!
Algunos niños se pueden molestar cuando hacemos esto, si ese es el caso, no debemos insistir.
DESARROLLO DEL LENGUAJE
Muchos niños tienen interrupciones en su habla porque ellos están desarrollando sus habilidades de comunicación: aprendiendo palabras nuevas y construyendo oraciones, aprendiendo a hacer preguntas que llevan un orden distinto en la oración, usando su voz con diferentes entonaciones o usando su creciente conocimiento de la lengua en el momento y lugar adecuados. Nuestra meta es reducir la presión del tiempo que tienen para expresar sus deseos y pensamientos, mientras ellos están aprendiendo a usar sus recién nacidas habilidades de comunicación.
Los padres pueden jugar con sus hijos realizando actividades que no impliquen órdenes o instrucciones permanentes: preparar comidas, dramatizar personajes, competencias con los carritos, armar un castillo, un estacionamiento, con legos o tacos, hacer figuras con arcilla, hacer de “papá y mamá” o de “mamá e hijo” cambiando roles, colorear figuras, dibujar, leer y ver cuentos juntos. Estas actividades permiten que el niño exprese sus ideas y pueda compartir momentos de silencio con sus padres.
Hable en frases u oraciones cortas, haga pausas que le permitan al niño intervenir en la situación de comunicación, toque los temas que al niño le interesen, dele alternativas en la comunicación (¿quieres helado de fresa o de chocolate?).
Esto también permite que el niño aprenda a esperar su turno, a que las palabras no tienen que salir de la boca como el agua de un grifo, a que el silencio se puede compartir, a que no siempre tiene que hablar, a que los demás están dispuestos a esperar su turno para hablar, a que comunicarse es gratificante y es una actividad que se puede realizar sin apuros y tranquilamente. Mientras más sencillo (frases cortas) y más concreto sea el tema de la conversación, menor esfuerzo tiene que hacer el niño por realizar oraciones complejas que, probablemente, aún no tiene las habilidades para hacer.
Debemos recordar que los niños entre 2 y 4 años son altamente independientes. Debemos buscar y encontrar los momentos donde, tanto el adulto como el niño, deseen compartir actividades, y no todas las veces los niños van a querer hacer o participar en las actividades propuestas. Debemos ser pacientes. Hacer de nuestros momentos compartidos una fiesta de la comunicación! Disfrutar y hacer que los niños disfruten de hablar, de comunicarse en una forma fácil y tranquila.
La calidad y no la cantidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos, puede marcar la diferencia entre un niño que se esfuerza por hablar y otro que habla suave y tranquilamente.
Si Ud. sospecha que su hijo está tartamudeando o puede estar presentando un trastorno en la comunicación, debe consultar con el terapista del lenguaje especializado en el área de fluidez, quien realizará una evaluación y ofrecerá orientaciones a los padres sobre el manejo y facilitación de las conductas verbales del niño.
Denise Behrens Cervoni MS SLP CCC *Patóloga del Habla y del Lenguaje, Syracuse University, USA. Instituto Venezolano de la Audición y del Lenguaje, IVAL, Caracas, febrero 2018
