Denise Behrens Cervoni
Patólogo el Habla y del Lenguaje
“No es lo que somos lo que nos limita, si no lo que pensamos que somos” José Ortega y Gasset
Durante la pandemia se nos puso de cara una realidad sobre la educación de nuestros hijos que últimamente no la teníamos tan presente: ¡La inefable presencia de los padres! Y entiéndase por “padres” todas aquellas personas o adultos significativos, que teniendo o no lazos consanguíneos, han estado cerca de muchos niños con paciencia, cariño, atención y constancia.
Cuánto hemos aprendido de nosotros y de nuestros hijos durante estos largos días e incontables horas de confinamiento.
No basta con decir o pensar que amamos a nuestros hijos y que “por ellos hago lo imposible”, es estando allí cuando nos damos cuenta de que nuestro amor por ellos es 1% de inspiración y 99% de trabajo, como decía Tomas Alba Edison sobre la genialidad. Pues sí, los padres se han vuelto unos “genios” en armonizar los sentimientos, emociones y acciones relativas a la educación en el hogar y académica de sus hijos, sin hablar de su autorregulación emocional y psicológica.
Muchos padres, quizás la mayoría, llevan a sus hijos al colegio y esperan que los maestros impartan una educación pertinente y oportuna. Cuando el niño no cumple algunas expectativas esperadas, la labor de la maestra es puesta en tela de juicio. Con frecuencia se subestima el trabajo diario del maestro, ocupado en cumplir los objetivos académicos de 30 niños en el aula, además de impartir valores, normas educativas y nociones culturales básicas.
A través de su esfuerzo y dedicación forzada durante este período, los padres han comprendido, percibido y sentido las necesidades y deficiencias tanto académicas como sociales y culturales de sus hijos. Y digo los padres, no solamente la madre, porque la dedicación de muchos papas ha sido ejemplar. Hemos observado caritas tristes, niños con niveles de frustración y rendimiento bajos, convertirse en niños alegres, empoderados de sus habilidades dormidas. La atención dirigida y comprometida de los padres lo ha logrado
La auto-regulación y sinceridad de los padres ha sido un elemento influyente en los niños. Ellos saben, sienten que papá/mamá puede estar cansado; que está de mal humor, preocupado. No desesperarse, no gritar, planificar los espacios de atención al o a los niños, sentir que el tiempo no alcanza y ¿cómo es esto posible si estamos todo el día en la casa?, “cómo es que no me rinde el día?, pero “¿cómo le explico esto a mi hijo?”. Los niños saben, pueden comprender que su mamá o su papá son seres con defectos y cualidades, que no son perfectos, que se equivocan, y que ellos no tienen que ser “perfectos”, eso los hace más seguros de sí mismos. Los padres se han convertido en súper hombres y súper mujeres, “cuando no puedes más, es cuando más tienes que poder” (Mario Alonso Puig)
Hemos practicado valores: la solidaridad: que todos estamos metidos en esto y todos juntos podemos salir adelante; la cooperación: todos contribuimos al bienestar de los otros, hasta los más pequeños; el respeto: por el tiempo y los espacios de todos.; también hemos aprendido sobre la tolerancia: aceptar, comprender y saber afrontar; la responsabilidad: el compromiso que implica aceptar las consecuencias de nuestras decisiones; resiliencia: la capacidad de superar las situaciones complicadas, de adaptarse, de superarlas
Estar todos en casa les ha permitido a los padres influir positivamente en la madurez cerebral de sus hijos, conociendo sus debilidades y fortalezas cognitivas, reforzando de esta manera su funcionamiento ejecutivo al estimular la memoria, la atención, la concentración, planificación y la coordinación.
Los padres han aprendido a compartir su tiempo de Teletrabajo con el tiempo de la educación en línea de sus hijos. Han sentido y apreciado la labor de los maestros, la importancia de la socialización de sus hijos. Muchos niños han sufrido el no poder compartir con los abuelos o la pérdida física de alguno de ello, y allí han estado su papá y su mamá, en algunos casos, solo uno de ellos, para explicarles, para consolarlos, para invitarlos a compartir el dolor de la pérdida, nos hemos sentido unidos, la unión nos ha hecho fuertes, la disciplina nos ha hecho libres (Eliud Kipchoge)
Los padres han sido más padres que antes, han sabido la diferencia entre ser un buen padre o ser un padre bueno, le han hecho sentir a sus hijos que la oscuridad no la puedes sacar de una habitación, pero que si puedes meter la luz en ella (Mario Alonso Puig)
La presencia de los padres durante esta hora compleja de la humanidad, ha sido crucial en la formación de sus hijos.
La “nueva normalidad” a la que hemos sido empujados junto a los niños ha abierto una ventana de posibilidades inexploradas, a las que, probablemente los niños se adapten mejor que los padres, gracias a su fortaleza y compromiso.
¡Pues sí, ustedes padres lo han logrado con su presencia! Y estamos seguros de que esta “intervención forzada” de los padres, va a repercutir en la capacidad de resiliencia de sus hijos y por ende en el hombre nuevo que se está formando
Patricia Sánchez Seisdedos Responsabilidad: ¿Qué es? Concepto y claves para ser más responsable, visto en https://blog.cognifit.com/es/responsabilidad/ abril 29, 2018, recuperado 25.7.20, 5:00 pm
Capacítate hoy, visto en http://kpacitc.blogspot.com/2013/06/el-genio-es-resultado-de-1-de.html, recuperado 2.8.20, 10:00pm
Mario Alonso Puig Combatiendo la apatía, visto en https://www.youtube.com/watch?v=MTwGzWcdg_s, recuperado 7.8.20, 9:00 pm
La Patria.com, visto en https://www.lapatria.com/opinion/blogs/una-victoria-cada-dia/la-disciplina-nos-hace-libres. Recuperado 8.8.20, 1:00 pm
