Nietos de la diáspora: Cada niño bilingüe es único

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Denise Behrens Cervoni

Patólogo del Habla y del Lenguaje

Cómo cualquier otro, el niño que está aprendiendo dos y hasta tres idiomas simultáneamente, produce sus primeras palabras cercano a cumplir el primer año de edad, luego hacia el año y medio, empieza a comunicarse verbalmente con frases de 2 a 3 palabras como “Ji cayó” por se cayó y “no tá” por no está. Aparecerán en las producciones verbales del niño una mezcla de reglas gramaticales de los idiomas que está aprendiendo, así cómo frases que contienen palabras en ambos idiomas como “dame (quiero) cookie”.

El habla de los niños entre 2 y 3 años de edad y la articulación (pronunciación) de las palabras será imprecisa en unos niños más que en otros. Todo esto dependerá de una serie de variables intrínsecas y/o externas al niño, tales como: habilidad innata en el aprendizaje de los idiomas y dialectos, madurez, habilidades motoras, memoria, atención, percepción, medio ambiente estimulante, normas de educación y valores culturales entre otros.

Algunos niños demuestran una gran habilidad para manejar varios idiomas, otros aprenden o conocen uno más que otro. En dos o más idiomas, son capaces de cantar con buena pronunciación, actúan como si entendieran los videos o la televisión, además de reconocer e identificar objetos. Se le oyen “largas lenguaradas” rematando con alguna expresión inteligible. Entienden más de lo que hablan, pero también se disgustan y lloran cuando no son comprendidos.

Si el niño está aprendiendo dos o más idiomas simultáneamente, el aprendizaje de la lengua puede ser diferente a si el niño ya domina un idioma y está aprendiendo una segunda lengua. Por ejemplo, si ya habla en español y empieza a aprender inglés. En este caso, el niño puede pasar un período de tiempo en el que permanece más callado de lo usual. Pareciera que en estos períodos silenciosos, que pueden durar meses, el niño está procesando la nueva información y luego regresará a la normalidad. Sin embargo, los padres deben estar atentos a situaciones internas del niño (capacidad de adaptación, miedos, inseguridad) y a las externas (acoso escolar).

Los niños que aprenden varios idiomas simultáneamente no deben presentar trastornos en el desarrollo del lenguaje o en la adquisición del habla, como fallas en la comprensión del lenguaje hablado de los demás o una expresión verbal ininteligible. Cuando estas alteraciones aparecen, el niño debe ser evaluado por un especialista en patologías de la comunicación: terapista del lenguaje, fonoaudiólogo o logopeda, quien ofrecerá a los padres las orientaciones pertinentes y oportunas en cada caso.  Si el niño demuestra trastornos en el habla y el lenguaje, estas alteraciones se van a presentar en ambos idiomas. Los padres deben escoger hablar en un solo idioma, se recomienda la lengua materna, sin embargo, los padres pueden escoger hablar en la lengua que les sea más cómoda. Por la influencia del idioma cotidiano de su colegio,  puede ser que se aprecie un acento extranjero en la lengua materna.

Se debe esperar que el niño domine con mayor facilidad la lengua materna, ya que  en esa lengua recibe la mayor estimulación, sin embargo, cuando la familia se inserta en una nueva sociedad, con frecuencia vemos que también los padres mezclan los idiomas en su hablar diario, entre ellos y hacia los niños. En general, los padres hacen esto en forma natural y a los niños les cuesta mucho más establecer la diferencia entre las lenguas. Se recomienda a los padres hablarles a los niños “por contexto”, es decir “en casa todos hablamos español todo el tiempo y fuera de la casa hablamos en ingles”. O, “papá te habla en español y mamá te habla en inglés”, o, “durante las horas de comida hablamos en francés y el resto del día en alemán o italiano”. De esta manera el niño procesa los idiomas con mayor facilidad.

Según el American Community Survey (USA) uno de cada 5 niños mayores de 5 años, (21%) y 1 de cada 7 personas o 31.8 millones de personas en los Estados Unidos, hablan en su hogar otro idioma además del inglés.

Se ha determinado que el aprendizaje simultaneo de idiomas, le ofrece a los niños una serie de ventajas tales como: mayor habilidad para aprender palabras nuevas, mejoran la habilidad de deletrear, optimizan la capacidad de usar la información de forma novedosa, son mejores oyentes, se relacionan mejor con los demás y desarrollan más capacidad de asociación, entre otros.

Desarrollar la habilidad de hablar en dos o más idiomas, es una habilidad como cualquier otra, que necesita de práctica y normas claras. Los padres juegan un papel importantísimo en ese aprendizaje.

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